Parece ser que en todos los tiempos siempre ha existido la pugna entre la ciencia, la religión y el arte, pero hoy podemos evidenciar como hasta en las universidades existe cierta tendencia hacia la producción, el materialismo y el consumismo dejando de lado a la religión y sobre todo menospreciando el arte ya que según ellos esta es una materia poco seria.
Hay que reconocer que los logros obtenidos por la ciencia han traspasado muchos límites… y no desconocemos como la religión logró predominar durante mucho tiempo. Pero que no se hagan muchas ilusiones por que el futuro pertenecerá a los artistas.
¿Por qué no a la ciencia, Porqué no a la religión?
Textualmente un concepto de ciencia (dicc. Filosófico) la definen como: “forma de la conciencia social, que constituye un sistema, históricamente formado, de conocimientos ordenados cuya veracidad se comprueba y se puntualiza constantemente en el curso de la práctica social. La fuerza del conocimiento científico radica en el carácter general, universal, necesario y objetivo de su veracidad. A diferencia del arte, que refleja el mundo valiéndose de imágenes artísticas, la ciencia lo aprehende en conceptos mediante los recursos del pensamiento lógico. Frente a la religión, que ofrece una representación tergiversada y fantástica de la realidad la ciencia formula sus conclusiones basándose en hechos”.
Como podemos ver la ciencia siempre se sitúa por encima del arte y de la religión. Pero entonces si la ciencia es tan completa ¿Por qué solo se centra en el estudio de la materia, Porque dejan de lado lo sutil? Porque el mundo espiritual el mundo divino escapa a la investigación de los sabios y, de este modo, estos se ven obligados a limitarse a observar, a palpar, descuidando lo que está vivo para concentrarse en lo que está muerto. Por ello la religión es incapaz de retener a los científicos y estos a su vez la rechazan, pero la rechazan precisamente porque no poseen y no conocen la verdadera ciencia, La ciencia de los tres mundos, sobre la cual se basan todas las religiones. “La ciencia se encamina hacia investigaciones de tanta envergadura que se ha convertido en materia de especialistas. A pesar de apreciar la importancia de sus descubrimientos la mayoría de las personas no pueden realmente comprenderlos ni centrar su interés en ellos”.
Compartimos la ciencia. La ciencia llega al intelecto, hace comprensibles las ideas, y las nociones: describe, clasifica, explica es magnífico. No hay razón para rechazar la ciencia. Hay cantidad de cosas científicas en la vida que no se pueden dejar de hacer y, no hace falta enumerarlas. Pero si nos limitamos a ellas nos embotamos, nos empobrecemos. Debemos buscar otros elementos (arte y religión). Si siempre estamos sumergidos en ocupaciones aparentemente importantes quizás nos aporten más facilidad, holgura económica, pero ¿si contribuye todo esto a nuestra felicidad, a nuestra vida interior? Si los humanos no somos más felices, a menudo es debido a que no vamos más allá del aspecto físico, material de las cosas que es inamovible e inanimado: el dinero, la casa, los terrenos, etc. Por eso hay que tener en cuenta todo lo que está vivo, vibrante. ¿Porque después de cantar la vida nos parece más bella?
Hablando de los artistas, recalcamos que el futuro les pertenecerá. Es bien evidente. A todo el mundo les causa admiración,l es buscan, los quieren, los aplauden y hasta en las iglesias, vemos como se valen de ellos para uno u otro fin. ¿Has visto lo que hace un político en sus campañas? Es más que sabido que su objetivo es atraer a la gente, por eso nunca falta la danza, la música, la poesía y hasta los cuenteros, a quienes les dan una palmadita en la espalda, un refrigerio y luego… chao al amigo.
Para el hombre no hay nada tan esencial como el arte. Ahora si se decía que la religión en un comienzo era la que ejercía su predominio, también estamos equivocados. Ello quiere decir que no hemos sido buenos observadores. Si retomamos la infancia podremos constatar que las primeras manifestaciones de un niño son de tipo artístico. Al niño no le interesa ni la ciencia, ni la filosofía ni la religión, el niño es un artista; es un bailarín, sin ni siquiera haber dado su primer paso; el niño es un arquitecto, claro no tienes que llevarlo a la playa para qué construya castillos de arena, dadle un arma todo unos cubos para que veas; el niño canta, cuando apenas sus pulmones y su laringe están a punto; no conoce de encuadre, escorzo ni de canon, mucho menos sabe leer y escribir, pero permítele un par de lápices, unos colores y listo ya tienes todo un pintor. Todo esto nos muestra que la historia de la humanidad, desde sus comienzos, siempre ha estado marcada por el arte.
Si cambiamos el término de infancia por nomadismo, por nuestras primeras civilizaciones, no es de dudar que estas también llevaran el sello del arte. Recordemos sobre el descubrimiento de las cuevas de Altamira como se desplegaba desde ya, esta capacidad artística creativa del hombre paleolítico, la que hoy en día nada ni nadie le ha podido arrebatar.
Ahora, todo esto no quiere decir que no debamos criticar ciertas tendencias mal intencionadas del arte, es más está muy lejos de llamársele arte. Así como en la ciencia a todo conocimiento no se le puede dar el nombre de conocimiento científico, a toda actividad tampoco se le puede dar el nombre de arte. Tomemos un ejemplo:
En cierta ocasión estuvimos en una clase de historia del arte donde el profesor nos contaba sobre una manera muy particular de hacer arte. Consistía, en que un tipo se introducía una cámara en su recto mostrando con ello un sin número de cosas, cosas con las cuales el público se mostraba muy atraído y sorprendido por semejante originalidad. Pero no nos parece tan original esta situación. Empezando que todos necesitamos exteriorizar de una o de otra manera algo de nosotros mismos. Pero… ¿Por qué mostrar lo que liberamos, acaso vale la pena? Por lo visto creemos que esto es lo hacen algunos artistas. No solamente exhiben a los demás sus excrementos, si no que los dan a oler y los nutren con toda clase de estos.
En cuanto a la música ni de qué hablar. Cuantas veces no vemos a unos cuantos energúmenos hirsutos en un escenario disque dando un concierto. Sí, un concierto. La verdad no sabemos a qué se le puede llamar concierto. Sin embargo no queremos hablar mal de ello pero la música que interpretan solo sirve para causar estragos en nuestro organismo, ya que favorece el desorden y desequilibra el sistema nervioso. ¿Recuerdan como una vez en Bogotá (Colombia) cierto grupo brindó un espectáculo de donde muchos salieron corriendo acabando, y destrozando todo lo que encontraban en su camino? esto prueba que este tipo de música acerca cada vez más a la juventud a su demolición. Y este no debe ser el objetivo de la música. La música debe generar paz, no guerra… Más aun, en la poesía, la danza, la pintura, y en la escultura, también podemos encontrar ciertos aspectos que no vale la pena mencionarlos.
Pero en fin, es el arte el que en todos los tiempos ha marcado la vida del hombre; y es el arte quien realmente lo ha conmovido y lo ha hecho cambiar su estilo de vida. Lo que hay que tener claro es que no debe disociarse de la ciencia y de la religión para no abordarlo erróneamente. Y así, si la ciencia debe tener un conocimiento científico y un método científico;(la película un milagro para Lorenzo nos da una muestra de ciencia, religión y arte) el arte no debe ser ajeno a esto. El arte debe ser “una actividad que reúna la verdadera ciencia y la verdadera religión.”
Po eso repetimos, por eso creemos que el futuro pertenecerá a los artistas. Llegará ese día en que en los centros educativos, los niños esculpirán su propio cuerpo y su propio rostro, conjugaran el verbo en la poesía y aprenderán por medio de la danza acompañada de música la manera de renovarse, de renacer intelectual, física y moralmente.
ASESORIA DISEÑO: Ing. Mauricio Tolosa.
BIBLIOGRAFIA
- Análisis y reflexiones (el espectador, Dic. 2. 2002). SARAMAGO, José
- Creación artística y creación espiritual. AIVANHOV, Omramm Mikhael
- Una filosofía de lo universal. AIVANHOV, Omramm Mikhael
- Diccionario filosófico. ROSENTAL – IUDIN
- El proceso de investigación científica. TAMAYO, Mario


